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martes, 22 de septiembre de 2009

Mitos y realidades de la Terapia Ocupacional en Residencias Geriátricas

Hoy he vuelto a toparme con este texto elaborado por un terapeuta ocupacional: Mateo Mazo Frías. Creo que a prácticamente todos los terapeutas os sonará familiar. Esto es solo una parte del documento, al final del texto teneis el enlace al articulo completo.

-Mito I: “La Terapia Ocupacional no tiene una base teórica”
Este pensamiento es muy frecuente al juzgar a simple vista y sin detenimiento, una sesión o una actividad de Terapia Ocupacional. En Geriatría, la Terapia Ocupacional va a centrar sus objetivos en mantener durante el mayor tiempo posible la independencia funcional de la persona. Existen diferentes caminos para lograr dicho propósito; la Terapia Ocupacional es una disciplina muy rica en cuanto a esquemas teóricos de conceptuación de los problemas. Así, podemos hablar de diferentes modelos de Terapia Ocupacional: Modelo de Desempeño Funcional, Modelo de Habilidades Adaptativas de Mossey, Modelo de Ocupación Humana, Modelo de Discapacidad Cognitiva, etc. y de diferentes marcos de referencia: Neurofisiológico, Rehabilitador, Biomecánico, Cognitivo, Humanista, Psicodinámico, etc. Cada uno de estos modelos y marcos de referencia tiene una forma propia de entender los problemas, planteando diferentes tipos de soluciones para ellos.
Las actividades y tratamientos que un terapeuta ocupacional pone en marcha en una residencia no están diseñadas de una manera aleatoria o arbitraria, sino que llevan detrás de sí un proceso que si se desarrolla de manera correcta llevará a conseguir el objetivo que se persiga en cada momento y paciente.

-Mito II: “Las actividades de terapia ocupacional no son un tratamiento, son un entretenimiento”.
La base de la Terapia Ocupacional es la actividad propositiva o intencionada. Ésto es, una actividad que tenga un objetivo y significado claro. Las actividades propuestas a los ancianos de una residencia están debidamente analizadas y diseñadas en función de la situación de cada paciente. La actividad que se usa en Terapia Ocupacional es siempre terapéutica y puede ser diversos tipos: educativa, comunicacional, intelectiva, lúdica, etc. La actividad, para definirse como terapéutica, debe llevar implícita una serie de características:

1.Que sea significativa o con propósito para el usuario
2.Que no sea nociva o produzca más contraindicaciones que beneficios
3.Que se realice en un marco terapéutico y bajo las indicaciones de un terapeuta ocupacional
4.Que sea susceptible de vincular con el otro
5.Que se pueda regular y modificar
6.Que tenga un aspecto temporal
7.Que requiera la participación del anciano en cualquier nivel que necesite
8.Que esté en relación con los intereses del anciano.

El departamento de T.O. debe estar incluido en el de Rehabilitación junto con Fisioterapia, pues muchos objetivos más que similares y deben trabajarse de una manera conjunta. Por ello, al residente y a sus familiares hay que presentarles la Terapia Ocupacional como un tratamiento de Rehabilitación.

-Mito III: “El terapeuta ocupacional no es un profesional sanitario”
La Terapia Ocupacional busca fundamentalmente sanar mediante la ocupación. Por tanto, todo lo que esta disciplina propone al paciente es para su aumentar su calidad de vida y su salud.
Con lo anterior, bastaría para justificar la profesionalidad sanitaria del terapeuta ocupacional. No obstante, también se puede justificar desde el punto de vista de la formación. La carrera de Terapia Ocupacional es una diplomatura universitaria (por lo tanto de 3 años de duración) que en la mayoría de las Universidades que la contempla la encuadran en las Facultades de Medicina o Ciencias de la Salud. La persona que se matricula en la carrera cursa asignaturas como Anatomía, Fisiología, Salud Pública, Promoción para la Salud, Patología Médico-Quirúrgica, etc. que son asignaturas comunes en todas las carreras de Ciencias de la Salud.

-Mito IV: “Los ancianos de la residencia tienen que hacer algo, que vayan a Terapia Ocupacional”
En las residencias es muy común que al terapeuta se le deriven multitud de pacientes con la única razón de que estén “ocupados”. Muchos de estos pacientes, en realidad, no tienen la necesidad de un tratamiento de terapia ocupacional y se les incluye en las sesiones interfiriendo en muchos casos en los tratamientos de personas que de verdad necesitan la labor rehabilitadora de la T.O. Este tipo de situaciones, desvirtúa la T.O. ya que se le está atribuyendo una función que difiere mucho del verdadero significado de la misma. La T.O. no puede ser la excusa para el traslado de pacientes por que sí, sino una entidad diferenciada de tratamiento, fundamentada en la valoración del paciente por parte del terapeuta ocupacional y en la consecuente intervención de éste.

-Mito V: “En las residencias de ancianos, el terapeuta ocupacional no forma parte del equipo multidisciplinar y como mucho sólo debe tratar la función cognitiva”.
A la hora de atender al paciente anciano residente, todo profesional debe sabe que es un trabajo complejo y que implica la labor de varias disciplinas. Todos ellas van a tener el mismo objetivo: la mejora de la calidad de vida, con todo lo que ello implica.
El equipo multidisciplinar que trabaja en una residencia estaría formando por: médico, psicólogo, enfermero/a, fisioterapeuta, terapeuta ocupacional y auxiliar de enfermería.
Alrededor de este equipo estarían los llamados profesionales satélites que trabajarían en él en determinadas ocasiones: podólogo, trabajador social, animador sociocultural, etc.
Cada uno de estos profesionales aportaría su visión en el problema del anciano, y el resto de profesionales deberá saber cuál es la labor de los demás por dos grandes motivos: uno, por no realizar tratamientos contrarios y dos, por la posibilidad de trabajar de manera más específica y conjunta algún aspecto.
El terapeuta ocupacional concibe a la persona como un todo indivisible. Este enfoque holístico debe estar siempre en el pensamiento y quehacer diario de todo terapeuta que trabaje con ancianos.

-Mito VI: “La sala de T.O. es la sala multiusos”
La sala de T.O. de las Residencias de ancianos suelen ser, por lo general, bastante espaciosas. Eso es utilizado como excusa para desarrollar en ella actividades generales de la residencia: fiestas, sala de cine, celebración de Eucaristías… El principal problema que se ocasiona con ésto es doble. Primero, la desorientación del residente, pues al final no sabrá para qué se usa cada estancia del medio donde vive.
Y segundo, la sala pierde “clima terapéutico”. El anciano perderá motivación en el tratamiento de T.O. debido a que en el lugar donde se le trata es utilizado para otros fines que difieren infinitamente de los que verdaderamente tiene la sala: sanar, rehabilitar, etc…
-La sala deberia estar situado en la “zona médica”. Si puede ser al lado del gimnasio o departamento de Fisioterapia. Ésto facilitará el trabajo interdisciplinar y el desplazamiento de residentes que reciban ambos tratamientos.

Fuente fragmento: www.vejezyvida.com

AQUÍ OS ENLAZO AL ARTICULO ORIGINAL PUBLICADO EN LA REVISTA REITO

jueves, 10 de septiembre de 2009

Se puede aprender a envejecer

En una de mis primeras tomas de contacto con este mundillo de las nuevas tecnologías realice un powerpoint sobre un artículo, a mí me resulto curioso.

ENLACE AL ARTICULO, AQUÍ. Fuente del artículo: http://www.losrecursoshumanos.com/


lunes, 16 de marzo de 2009

Prevenir las Caídas en el Adulto Mayor

Las caídas constituyen uno de los problemas de seguridad más frecuentes para los ancianos, siendo, a menudo, necesaria la hospitalización, rehabilitación o cuidado prolongados
Aproximadamente el 30% de los adultos mayores que viven independientes en sus hogares se caen al menos una vez al año. En el 5% de estas caídas se generan fracturas de las cuales el 15% corresponden a fracturas de caderas. Estas son mas frecuentes en aquellos sobre 80 años, así lo indica la directora de Enfermería de la Universidad Andrés Bello, Mónica Canales, haciendo un llamado a prevenir este tipo de accidentes en nuestros ancianos.
Los cambios fisiológicos que se producen durante el proceso de envejecimiento aumentan el riesgo de usuario de sufrir caídas y otro tipo de accidentes. Las estadísticas arrojan que estos son más proclives a las caídas en el dormitorio, cuarto de baño y cocina.
Mónica Canales explica que los adultos mayores en riesgo de caídas presentan los rasgos fáciles de identificar para su entorno como antecedentes de caídas, trastornos de la marcha, en especial arrastrar los pies; hipotensión ortoestática. Que es una baja de presión cuando la persona ha estado un periodo de tiempo de pie; pérdida de fuerza de las extremidades inferiores, diversas discapacidades o uso de factores auxiliares como bastón, silla de ruedas, etc.

Los factores de riesgo suponen amenazas para la seguridad individual, entre los que se encuentran:
- Deterioro de la movilidad. Causado por la debilidad muscular, artritis, parálisis o mala coordinación y equilibrio.
- Deterioro sensorial o comunicativo: deterioro visual, auditivo, táctil o comunicativo como la afasia o alguna barrera lingüística que impide que el usuario pueda percibir algún riesgo potencial o expresar su necesidad de ayuda.
- Falta de percepción de la seguridad: algunos usuarios no son conscientes de las precauciones de seguridad.

Los riesgos ambientales también deben ser considerados.
En el interior del hogar se suelen producir caídas al realizar traslados desde camas a sillas e inodoros, al entrar o salir de la bañera, al tropezar con bordes de alfombras, cables eléctricos o umbrales de las puertas. También al resbalar en superficies mojadas y subir o bajar peldaños y escaleras. En lugares con iluminación insuficiente, escaleras o aceras en mal estado. O por el uso de zapatos mal reparados con suelas deslizantes.
Las caídas en el exterior pueden responder a la presencia de obstáculos en el camino de deambulación en el jardín o patio.

Sin embargo lo que más hay que tener en cuenta son las consecuencias de las caídas, de acuerdo a la académica de la Universidad Andrés Bello los ancianos quedan con un temor mayor a sufrir otra caída, lo cual puede ocasionar depresión e incluso disminución de la calidad de vida. También está la posibilidad de una lesión debilitante que limita la movilidad e independencia.

Otras secuelas pueden ser:
- Debilidad muscular de abductores de la cadera, flexores y extensores de la rodilla y dorsiflexores del tobillo.
- Disminución del equilibrio.
- Anormalidad en la marcha.
- Tiempo de reacción prolongado.
- Muerte.

Tanto el entorno como el mismo adulto mayor debe tomar prevenciones para evitar las caídas, así se recomienda lo siguiente:
- Prevenir los factores de riesgo individuales.
- Eliminar los peligros del entorno y establecer un camino despejado dentro de la casa y habitación.
- Cambiar lentamente de posición, especialmente al levantarse en las mañanas.
- Agarrarse del mobiliario en caso de necesidad.
- Intervenciones simples como reordenar los muebles para dejar el camino libre hacia el baño, dormitorio o instalar una luz nocturna en ellos.
- Mantener la movilidad de las personas mediante ejercicios y dispositivos auxiliares.
- Instruir sobre la utilización adecuada de bastones, andadores y silla de ruedas.
- Evaluar la idoneidad del calzado para asegurarse que sea cómodo, antiderrapante y firme.

Fuente: http://www.chile.com
16/03/2009

martes, 9 de diciembre de 2008

Tipos de cama para mayores

Las camas para personas mayores están destinadas a usuarios tanto activos como con dependencia, en cualquier ambiente (domicilio propio, residencias, etc.). Así pues, sus caracterísitcas generales deben estar adaptadas a las características de las personas mayores y, por tanto, admitir diferentes configuraciones.
A la vista de la variedad de usuarios mayores y de las diferentes tareas relacionadas con las camas, se pueden considerar tres configuraciones básicas de la cama, con una complejidad creciente en función del tipo de prestaciones:
  1. Cama con lecho fijo Este tipo de cama podría ser adecuado para la mayoría de personas mayores no dependientes en residencias y domicilios particulares. Sus diferencias con relación a los equipos actualmente existentes se refieren básicamente a la adecuación entre sus dimensiones y las necesidades de los usuarios y cuidadores, así como al empleo de materiales, acabados y accesorios más acordes con dichas necesidades.
  2. Cama con somier articulado Este tipo de cama es apropiada para usuarios totalmente activos o con dependencia que conservan una relativa capacidad funcional, y presentaría la ventaja adicional de ofrecer mayores niveles de comodidad al ocupante acostado.
  3. Cama con somier articulado y carro elevador de lecho Este tipo de cama es el apropiado para usuarios dependientes que precisen constantes cuidados por parte del personal de atención. En su concepción prima la funcionalidad desde el punto de vista de los cuidadores, así como el confort estando acostado, por lo que sus prestaciones deben ser similares a las de una cama clínica.
Los materiales y acabados que se utilicen deben ser fáciles de limpiar y resistentes a las manchas y al deterioro superficial.
Finalmente, es importante que la cama, al igual que otros equipos, sea de carácter modular, permitiendo añadir accesorios que aumenten las prestaciones. Esto es debido a que las necesidades de las personas mayores pueden ir cambiando con el tiempo.
En cuanto a los accesorios cuya incorporación debe estar prevista, son los siguientes:
  1. Ruedas:Aunque no son imprescindibles en las camas para personas mayores activas, sí resultan útiles para algunas funciones.
  2. Barandillas:Como elemento de seguridad en aquellos usuarios que las necesiten.
  3. Estribo: Resulta de gran utilidad siempre que la cama disponga de somier articulado, ya que sirve de ayuda al usuario para acomodar su postura. En cualquier caso, el estribo puede ser un elemento de apoyo a la hora de incorporarse
Fuente: www.mibienestar.es

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